REFERENCIAS HISTÓRICAS DE PALENCIA
Palencia remonta su origen a tiempos prerromanos, cuando era uno de los principales enclaves de los vacceos. Éstos se resistieron a la dominación romana, pero, pese a sus intentos de independencia, fueron finalmente dominados. A partir de este momento, Palencia pasa a denominarse Pallantia.
En tiempos visigodos y tras ser asolada por Teodorico, se convirtió en uno de sus enclaves más importantes, después de Toledo.
Hasta tres siglos después de la invasión musulmana, Palencia no comienza a recobrar su esplendor, con Sancho el Mayor de Navarra, conde consorte de Castilla, quien restablece su Sede Episcopal, en el año 1035.
Fue el obispo don Ponce quien, al pasar de la sede de Oviedo a la de Palencia, estableció el primer nexo de unión entre el prerrománico asturiano y el primer románico palentino, concretamente en la Cripta de San Antolín (1034) de la actual catedral de Palencia.
Existen en Palencia casi doscientos monumentos románicos, aunque hasta ahora sólo se han dado a conocer los más importantes.
Pocos monumentos del siglo XI han llegado hasta nosotros, aunque San Martín de Frómista (1066), uno de los más conocidos, date de esa centuria. Estos monumentos se conocen como los del "Románico Dinástico" (refiriéndose a los herederos de Sancho el Mayor).
La mayor parte de los monumentos datan del siglo XII, y algunos de los más importantes se encuentran en el "Camino Francés" (Camino de Santiago) .
A finales del XII y principios del XIII surgen algunos magníficos ejemplares del llamado "Románico de Transición o Protogótico", como la Colegiata de Santa María la Real de Aguilar de Campoo, o San Andrés del Arroyo.
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