REFERENCIAS HISTÓRICAS DE ORENSE
A lo largo de la historia, Orense ha sido una zona de asentamiento de numerosos pueblos y de unión de diversas culturas, debido a la grandes reservas mineras que posee y al magnífico paraje que lo compone. Haciendo referencia a estas reservas de minerales, el nombre de Ourense tiene como origen la palabra latina Ourus (oro).
Desde época Paleolítica ya se conoce la formación de este territorio.
Es importante la llegada de los romanos (siglo II a.C.) que, tras vencer a los galaicos en el río Miño, se asientan en la zona. La influencia romana es muy fuerte tras la difusión del cristianismo que provoca una fuerte fusión de culturas. Para una mejor defensa del territorio, facilitan el comercio y el transporte creando una serie de vías secundarias cercanas a la importante vía que unía Astorga con Braga.
Mediante un pacto con los suevos, los romanos permiten el asentamiento y el gobierno de la zona a este pueblo. Los suevos tras convertirse al cristianismo, abandonando el arrianismo, dividen el territorio en parroquias.
En el año 716, un grupo de musulmanes entra en Orense destruyendo la ciudad que no será recontruida hasta el reinado de Alfonso III, en el año 877.
Con el descubrimiento de la tumba del Apóstol Santiago, Orense tiene un fuerte impulso ya que se convierte en lugar de paso para peregrinos que visitan al santo.
A partir del siglo IX, la provincia se ve afectada por conflictos entre el pueblo llano y el poder arzobispal, además de soportar las luchas contra los normandos y sarracenos.
Finalizado ya el siglo XI, la provincia se ve afectada por problemas entre la realeza y la nobleza hasta que en época de Alfonso VII la realeza apoya a la Orden del Císter, propiciando así la construcción de monasterios como el de Oseira y Melón.
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