El estudio del arte medieval asturiano ha de ser abordado desde una perspectiva única en el ámbito peninsular pues se trata de una de las pocas zonas que mantuvo el vínculo con el reino godo de Toledo y a la vez sirve de embrión para la formación de los reinos cristianos que llevarán a cabo la Reconquista de los territorios ocupados por el poder islámico. La consecuencia de esta circunstancia histórica es la existencia de una actividad artística que no tiene parangón en el territorio hispano y únicamente comparable con el esplendor carolingio contemporáneo a este Reino Asturiano, dando lugar a una de las más importantes páginas de la arquitectura medieval, la arquitectura prerrománica asturiana que, por la calidad de sus edificios, supera de largo a la posterior época románica. Trataremos de desentrañar las claves que nos proporcionen un mejor conocimiento de ambas etapas constructivas.
CARACTERÍSTICAS DEL PRERROMÁNICO ASTURIANO:
La formación del reino asturiano en el primer tercio del siglo VIII, considerado heredero directo del reino visigodo de Toledo, no es tan solo un hito histórico de vital importancia para la historia de España, sino que, además, esta recuperación de los elementos culturales traerá una revitalización de fórmulas constructivas tardorromanas e hispanovisigodas que, conjugadas con elementos propios, conformarán una sólida base y una anticipación de fórmulas que aparecerán en el posterior arte románico.
La historiografía artística referida al prerrománico asturiano, que hunde sus raíces en el siglo XVIII, coincide en estructurar su estudio en tres períodos organizados en torno al momento de mayor esplendor, en el que las soluciones alcanzan su máxima originalidad, coincidente con el reinado de Ramiro I. De esta forma se habla de tres etapas:
1. Etapa prerramirense (hasta el año 842). Aunque existen pruebas que confirman la realización de edificios antes de la ascensión al trono de Alfonso II (791-842) es durante el reinado de este "casto" monarca cuando se traslade la capital a Oviedo y se inicie una actividad constructiva destinada al embellecimiento de la "urbs regia". Se conforma una nueva tipología de iglesia basilical con tres naves separadas por pilares cúbicos, cabecera tripartita recta, crucero destacado, mampuesto con refuerzo de sillares en las esquinas como material, y protagonismo de las tribunas reales serán características frecuentes, tanto en esta etapa como en la postramirense, que no en el período del rey Ramiro I. También es necesario mencionar la inclusión de conjuntos murales que decoran los muros parietales y del que nos ha llegado una inmejorable muestra en San Julián de los Prados. San Tirso, la Cámara Santa, ambos en Oviedo, Santa María de Bendones y San Pedro de Nora, son otros de los edificios que corresponden a esta primera época.
2. Etapa Ramirense (842-866), reinados de Ramiro I y Ordoño I. La arquitectura prerrománica asturiana alcanza su plena madurez, con edificios de una racionalidad y una lógica constructiva que enlaza directamente con las tradiciones clásicas, que logra una perfecta unidad decorativa y que utiliza sistemáticamente la cubierta pétrea de cañón y el arco de medio punto. El conjunto palatino del monte del Naranco, Santa María y San Miguel, y Santa Cristina de Lena son los edificios más representativos de este corto, aunque fructífero, período.
3. Etapa Postramirense (a partir del 866). Reinado de Alfonso III el Santo. Salvando la magnífica iglesia de San Salvador de Valdediós, en la que se ponen de nuevo en juego los valores conseguidos en la anterior etapa y a los que además se añaden influencias mozárabes, el resto de las iglesias son una repetición de fórmulas ya vistas. Santo Adriano de Tuñón, San Salvador de Priesca y Santiago de Gobiendes son muestra de ello.
Este somero repaso por el arte asturiano no estaría completo sin hacer referencia a la producción de elementos de orfebrería para uso litúrgico, siguiendo una tradición visigótica, que, como única muestra de lo que debió ser un capítulo importantísimo en la corte astur, nos ha dejado magníficas muestras como la Cruz de los Angeles, la Cruz de la Victoria y la Caja de las Ágatas.
CARACTERÍSTICAS DEL ROMÁNICO ASTURIANO:
En líneas generales ninguno de los monumentos románicos asturianos puede ser comparado con sus predecesores prerrománicos, aunque no por ello han de ser dados de lado pues algunos poseen una evidente calidad.
La sencillez es la tónica general de las edificaciones religiosas asturianas, plantas de nave única con armazones de madera y ábside semicircular con cubiertas pétreas, aparejos pobres (mampuesto y, excepcionalmente, sillería) y decoración concentrada en portadas, ventanas y canecillos.
Los primeros templos románicos de Asturias se encuentran aún muy vinculados a las fórmulas prerrománicas regias, una dependencia que dará paso a la sencillez anteriormente expuesta con el traslado de la corte a las ciudades más meridionales. Regresión técnica que irá de la mano de una simplificación de estructuras y empobrecimiento de materiales.
La mayor parte de los edificios conservados, no obstante, datan del siglo XII, momento en el que se han superado las fórmulas prerrománicas para dar paso a las del románico internacional llegado por las vías de peregrinación a Santiago, una de las cuales corre a lo largo de la costa, cuya novedad más apreciable es la inclusión de la escultura monumental en los templos. En esta época es frecuente la sustitución de las cabeceras cuadradas de influencia prerrománica por otras semicirculares.
En el siglo XIII comienzan a penetrar las influencias góticas, aunque aún encontramos edificios de tradición románica y otros levantados siguiendo las tipologías cistercienses.
Podemos distinguir varias zonas en las que, dependiendo de sus condicionantes geográficos e históricos, encontraremos unas características que nos permiten hablar de regiones homogéneas en la construcción de edificos románicos.
- Área de los caminos de peregrinación. Templos que, simplificados, siguen el románico internacional en cuanto a complejidad estructural e inclusión de decoración monumental.
- Alrededor de Oviedo. Actividad de talleres conocedores de las soluciones francesas y muy influidos por el románico de borgoña.
- Zona de Villaviciosa. Influencia del prerrománico y, por ello, presencia de cabeceras rectas. La construcción del monasterio cisterciense de Santa María de Valdediós provocará la aparición de fórmulas del románico internacional y del arco apuntado.
- En los concejos suroccidentales encontraremos ejemplares de gran sencillez material y decorativa.
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