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SAN CRISTÓBAL DE LA CUESTA
Para poder disfrutar de lo que de románico se mantiene en su conjunto no será necesario, aunque no desanconsejamos su visita, acceder al interior del templo, alterado en época gótica y donde tan sólo se podría "rescatar" de su original estructura el arco de triunfo de medio punto sobre capiteles tallados.
Más interesante le resultará al viajero su contemplación exterior pues será allí donde encuentre las muestras de su pasado más vetusto y de la arquitectura románica con la que vió la luz.
Iniciaremos nuestro recorrido en el ángulo nororiental, junto a la cabecera para observar con detenimiento su único ábside aparejado con sillería bien escuadrada, sin ningún tipo de articulación, con un vano central y rematado en alero sustentado por una corona de canecillos bien conservada.
Al mismo tiempo podremos contemplar la esbelta torre, de planta cuadrada y dos cuerpos (el primero sin ningún vano y el superior con uno en cada cara, abocinado con arquivoltas sobre columnillas y cuya línea de imposta presenta una moldura que provoca la división en dos de este piso)
Continuando con nuestro recorrido llegaremos a la portada septentrional, la mejor conservada y utilizada hoy día, que se compone de un acceso de medio punto abocinado con arquivolta de baquetón sobre columnas y capiteles decorados, trasdós recorrido por guardapolvos y un imposta decorada con motivos vegetales.
Su homóloga en el lado sur se encuentra cegada y en peores condiciones aunque sigue a ésta en cuanto a estructura, si bien los capiteles de sus columnas nos muestran decoración más interesante.
Todo el perímetro exterior, salvo el muro de cerramiento occidental, nos muestra bajo el alero una completa colección de canecillos, muchos de ellos figurados. |
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